Las muertes de activistas colombianos “no serán toleradas”, dijo en Londres la ministra Clara López

Las muertes de activistas colombianos “no serán toleradas”, dijo en Londres la ministra Clara López

The Guardian

La ministra del Trabajo, Clara López, pieza fundamental en el proceso de paz promete fin a la impunidad de los escuadrones de muerte de la derecha.

Clara López quien es una pieza fundamental en los esfuerzos de Colombia para implementar un acuerdo de paz histórico  dijo la semana pasada que no serán tolerados los crímenes a los derechos de los activistas y a las tierras indígenas. El final de la impunidad para los crímenes de este tipo es crucial para imponer un acuerdo de paz, el cual da un fin al uso de armas para fines políticos en Colombia.

La ministra de Trabajo, Clara López fue líder de izquierda del partido Polo Democrático el cual participó en el 2014 en las elecciones presidenciales en favor del autor del proceso de paz, el Nobel de Paz de 2016 el presidente Juan Manuel Santos. Ella fue nombrada recientemente en la Comisión Nacional para la Reincorporación, como encargada para ayudar a regresar a los guerrilleros de la FARC, (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) a la sociedad, después de 62 años de guerra interna.

Hablando con el Observer durante su visita a Londres, López dijo que la persecución a los asesinos de activistas y de quienes los enviaron “es parte de la apertura de nuestra democracia, como requerimiento del proceso de paz. Este requiere el fin de la impunidad que caracterizó las violaciones a los derechos humanos cometidos por los escuadrones de muerte de la derecha”.

López coloca firmemente la violencia dentro del proceso de paz ya que su primera disposición es  – la reforma rural – en adición con la legislación anterior sobre la restauración de tierras obtenidas violentamente. Ella dijo “estos crímenes están tomando lugar debido a la situación política del sector rural. Por décadas las personas han sido desplazadas de sus tierras, las cuales fueron obtenidas de forma legal, pero sin ninguna escritura pública. Ellos fueron desplazados por terratenientes a través de paramilitares los cuales utilizaban métodos abominables. Hasta ahora, las personas que cometieron estos crímenes, han sido protegidas por quienes ordenaron estas acciones. Con la implementación del proceso de paz y la ley de restitución de tierras requiere la persecución  de quienes cometieron estos actos y entregarlos a la justicia.

López dijo que aquellos responsables de los asesinatos de activistas durante el conflicto armado serán sometidos a un tribunal especial acordado durante las negociaciones con las FARC, así no conciernan crímenes cometidos por las FARC,  sino por los que ella llama “descendientes” de los grupos de derecha paramilitares que se desmantelaron en teoría en 2004.

El “desplazamiento” está con frecuencia relacionado con el tráfico de drogas y la adquisición de tierra para cultivo de coca. Su erradicación es otra de las provisiones del acuerdo de paz. El gobierno está comprometido con programas que ayuden a los campesinos a que cultiven otras cosas, o para que regresen a la tierra de donde fueron desplazados por hacerlo.

Sobre las reclamaciones medioambientales de algunos líderes indígenas asesinados, López dijo: “Ahora debe haber una consulta adecuada con los grupos y pueblos indígenas. Es un inicio. Es posible que no lleguemos a una situación de responder todas las demandas de los grupos indígenas y ambientales, pero las cosas no seguirán como están”.

López, que es un elemento clave de la coalición que se está preparando para competir en la elección presidencial del próximo año, estableció su compromiso en el contexto de los objetivos más amplios del proceso de paz, “que hace dichas prácticas insostenibles después del fin del conflicto armado en Colombia. La idea que usted puede usar armas en políticas ya no es tolerable. Esto es acerca de reconciliar la igualdad, el funcionamiento de una democracia inclusiva y la construcción de las áreas rurales – y no sólo de la democracia por su nombre”. La mayor diferencia ahora, explicó, es que el “Estado está comprometido con terminar cualquier espacio de las armas en la política”.

Sin embargo, ella advirtió: “está transición no será alcanzada como en los siete días de la creación. No es fácil eliminar este tipo de violencia, pero podemos hacer avances contra ésta. Esto toma tiempo”.