Clara con Bogotá: Programa

CLARA LÓPEZ:
UN PROGRAMA DE IZQUIERDA PARA LA CIUDAD DE TODOS


BOGOTÁ PRODUCTIVA: CAPITAL DE LOS DERECHOS

La dirigente del Polo Democrático Alternativo (PDA),
Clara López Obregón esbozó antes de retirarse de la
contienda como aspirante a la candidatura a la
Alcaldía de Bogotá por este partido de izquierda, un
concienzudo programa para la capital colombiana. Esta
propuesta quedó como marco de referencia para la
discusión que al interior del PDA se dará con miras a
definir un programa de consenso para ofrecerle a los
bogotanos en los comicios regionales de octubre de 2007.
El texto de la propuesta que puso a consideración de
la Asamblea Distrital del PDA López Obregón, es el
 siguiente:

programaDespués del ejercicio de Gobierno positivo efectuado por el Alcalde Lucho Garzón, el Polo necesita ubicar bien la etapa de avance en que nos encontramos y la propuesta que necesitamos hacerle a toda la ciudad y, a través de ella, al país. Hemos avanzado un buen trecho y se ha mostrado que la izquierda democrática puede gobernar en forma eficaz y manejar los recursos con eficiencia y pulcritud.

El Gobierno de Lucho Garzón que termina en diciembre de este año ha logrado ganarse la confianza de la mayoría del pueblo bogotano. Sin grandes traumatismos elevó de manera significativa y trascendental la inversión social, manteniendo y mejorando la infraestructura física de la ciudad y dejando unas finanzas equilibradas y saneadas, incluso con recursos ingentes para la próxima administración.Llegó el momento en que necesitamos proponer a los bogotanos un programa y un Gobierno de izquierda que recoja, por lo menos en parte, los vientos renovadores que soplan por América Latina y que nos asome, desde ahora, a los cambios estructurales que reclama toda la sociedad colombiana.

PROPUESTA PROGRAMÁTICA PARA LA CIUDAD DE BOGOTÁ

Es necesario subrayar que la pobreza, el desempleo y la inseguridad han cedido en nuestra Capital bajo el gobierno del Polo. Los avances logrados en estos últimos cuatro años son significativos. El índice de pobreza se ha rebajado en 8 puntos y el desempleo ha empezado a ceder, del 14.5% en que se encontraba en 2003 a un 11.7% en la actualidad. Con todo, la situación social y laboral sigue siendo crítica.

Bogotá, al igual que el país, ha sido caracterizada por un desarrollo desigual que nos ha dividido en dos ciudades: La Bogotá moderna, próspera y dinámica y la Bogotá rezagada y segregada socialmente en asentamientos precarios y que se debate en un círculo vicioso reproductor de pobreza, exclusión y desesperanza. El sector informal sirve de colchón o válvula de escape a la incapacidad del sector moderno de proveer las oportunidades de trabajo adecuadamente remunerado, necesario para incorporar a la actividad productiva una significativa parte de la población económicamente activa. Nuestro reto como país y como ciudad es superar esa dualidad desatando un desarrollo productivo sostenible fincado en la corresponsabilidad del gobierno y de todos los estamentos sociales en su realización.

Bogotá está inserta en un océano neoliberal como consecuencia de la política de “apertura económica” adelantada por los últimos gobiernos nacionales y distritales. Con su brusca implementación a comienzos de los años 90, se quebraron más de 1300 empresas contribuyendo al desempleo y a la informalidad. Mientras conquistamos el Gobierno Nacional, Bogotá debería y está en condiciones de imponer su propio camino progresista. La Ciudad debe inclinarse, abriéndole brecha a la dependencia exclusiva a las fuerzas del mercado. Para ello la administración distrital debe convertirse en motor de un desarrollo económico, equilibrado, intensivo en mano de obra calificada que nos permita vislumbrar con esperanza el futuro. Por ello no compartimos la propuesta del ex Alcalde Peñalosa en el sentido de que Bogotá lo que necesita es un Gerente. Un gerente por definición agencia intereses particulares y restringidos. Por el contrario considero que lo que necesita Bogotá es un Alcalde que impulse los intereses de la ciudad en su conjunto al conjugar las aspiraciones, muchas veces en conflicto, de empresarios y trabajadores formales, e informales; constructores, urbanizadores, destechados, en fin la rica pluralidad de estamentos sociales que enriquecen el tejido social, económico y cultural de la ciudad.

En esa dirección, el Polo tendrá que trabajar con miras a una Bogotá social y multi-productiva, diversificada y competitiva, con una fuerte democracia participativa y descentralización creadora donde se le entregue competencias y recursos a las localidades para su propio desarrollo, manteniendo el sector central las funciones que ofrecen economías de escala como la planificación, la prestación de los servicios domiciliarios y la proyección de infraestructura vial así como la regulación, inspección y vigilancia de la gestión local.

BOGOTÁ SOCIAL

Es necesario profundizar el camino emprendido por el Gobierno de Lucho Garzón en materia de inversión social. Reforzar Bogotá sin Hambre. Mantener e incrementar la inversión en educación y salud pública. Darle curso a programas de seguridad participativa en la que la inversión del Distrito tenga el respaldo de los ciudadanos y ciudadanas para, de esa manera, contribuir a la reducción significativa de la delincuencia común y de todos los elementos que perturban la convivencia ciudadana.

El objetivo estratégico del planteamiento de Bogotá que propongo a los bogotanos y bogotanas a través de mi partido, el Polo Democrático Alternativo, es el de integrar en una sola las dos ciudades separadas por la exclusión, creando las condiciones políticas y económicas para incorporar a los conciudadanos que se debaten en el desempleo, el subempleo y la informalidad, a las corrientes productivas y a la vida política, cultural y social de nuestra Ciudad. La responsabilidad política y moral del Polo Democrático Alternativo es la de hacer de Bogotá una sola ciudad en imagen y semejanza del proyecto de sociedad que queremos para toda Colombia. Una sociedad libre del hambre, una sociedad cohesionada y participante, una sociedad que dignifique al ser humano con la garantía de todos y cada uno de sus derechos.

DERECHO A LA CIUDAD

En función de ese objetivo estratégico, como esencia de mi propuesta de modelo de ciudad, toda la actividad administrativa, económica y social, así como las relaciones con la ciudadanía y el Concejo Capitalino estarán atravesadas por lo que ahora se conoce como el derecho a la ciudad que garantice a todos y todas el disfrute y aprovechamiento de la vida social en igualdad de oportunidades y de acceso al ejercicio de los derechos fundamentales sociales y colectivos. El derecho a la ciudad comprende el derecho al ambiente sano de quienes habitamos la ciudad y de quienes están por nacer; el derecho a contar con una ciudad en la que los niños y niñas sean los únicos privilegiados; el derecho y el respeto a las minorías étnicas, a la diversidad sexual, a todas las religiones y a todas las vertientes del pensamiento; el derecho a una perspectiva de género en el diseño y ejecución de las políticas públicas; el derecho a no pasar hambre; el derecho a la igualdad de oportunidades para recibir una educación digna y de calidad que le permita competir con eficacia y acceder al empleo adecuadamente remunerado; el derecho a la salud pública; el derecho a la recreación; el derecho y el reconocimiento a las actividades culturales y a la cultura, en todas sus manifestaciones y protegiendo de manera especial a aquellas expresiones que han sido marginadas en el pasado; el derecho a la movilidad confortable y digna; el derecho a respirar aire limpio; el derecho de acceso a toda la ciudad; el derecho a la belleza del entorno; el derecho a no ser desplazado de su comunidad por proyectos de renovación urbana; el derecho a la vivienda que se debe estimular desde la administración distrital para garantizar los espacios públicos y sociales así como la integración de las actividades remuneradas; el derecho a participar en las decisiones que nos afectan; el derecho al espacio público como un espacio de convivencia; el derecho que también es un deber a contribuir en la medida de nuestras capacidades a la creación de ciudad y de la riqueza individual y colectiva; el derecho a que se apliquen las normas y reglamentaciones de manera estricta, sin privilegios ni discriminaciones injustificadas; en fin el derecho a contar con, y a vivir en, una ciudad en dónde el gobierno esté al servicio de todos los ciudadanos y ciudadanas; el derecho a soñar con una ciudad próspera sin las diferencias odiosas que se han ido implantando. El derecho a la acción afirmativa en favor de los débiles y de los sectores vulnerables para garantizar de manera sustantiva el derecho a la igualdad; en fin, el derecho a acercarnos solidariamente a la materialización de un igual derecho para todos y todas a la ciudad.

BOGOTÁ MULTI-PRODUCTIVA Y COMPETITIVA

Necesitamos estimular en forma agresiva la actividad industrial, comercial, turística, exportadora de servicios de salud y educativos especializados, de productos manufacturados y agroindustriales. Bogotá necesita abrirle oportunidades a la inversión nacional y extranjera que genere riqueza nueva y empleo en vez de contentarnos con atraer capitales que sustituyan la riqueza existente mediante la compra de empresas ya hechas y derechas a la sombra de ventajas ofrecidas por los gobiernos en el pasado. La nueva Secretaría de Desarrollo Económico creada mediante la reforma administrativa de Garzón está destinada a jugar un papel preponderante, insuflando un contenido social al concepto de competitividad que se maneja en el Consejo de Competitividad Bogotá Región liderado por la Cámara de Comercio. Esta institución, dónde participan representantes de las autoridades públicas de Bogotá y de Cundinamarca, del sector privado y de las organizaciones sociales, recibirá todo el apoyo del Gobierno Distrital para servir de base a la necesaria concertación de los megaproyectos y políticas públicas que requiere Bogotá para convertirse en el lugar de preferencia en el continente para la localización de empresas, el crecimiento del turismo, la adquisición de servicios médicos y educativos calificados y la atracción de los grandes eventos culturales y empresariales internacionales.

Es necesario continuar fortaleciendo el entorno favorable a la actividad privada mediante la construcción de la infraestructura que facilite toda clase de actividad productiva generadora de empleo y que contribuya a mejorar la calidad de vida de todos lo bogotanos como una manera concreta de ir cerrando la brecha entre las dos ciudades.

RECURSOS PROPIOS PARA EL DESARROLLO

Con los impuestos y gravámenes actuales de la cuidad, solamente pueden mantenerse y mejorarse marginalmente las condiciones y coberturas actuales de los servicios públicos y sociales en materia de educación, salud y bienestar social lo mismo que la recuperación y mantenimiento de parte de la malla vial, algunas obras de infraestrucutra y lo que tiene que ver con la seguridad ciudadana.

Para desarrollar y convertir a Bogotá en una ciudad diversificada, multi-productiva y competitiva, que a la vez que profundice la inversión social, sea capaz de abrirle una brecha a la dependencia, al desempleo y la pobreza, se requiere algo más tangible que un simple movimiento mágico de la varita de los milagros de Harry Potter. Para una empresa de esa proyección y envergadura, necesitaremos esfuerzos muy grandes y un nivel elevado de comprensión por parte de todos los sectores sociales sobre la dimensión real de los inmensos recursos económicos y esfuerzos sociales que exigen los retos de nuestra capital.

¿DE DÓNDE PODRÍAMOS SACAR ESOS RECURSOS?

La lógica formal podría conducirnos a pensar que tendríamos que acudir a elevar tarifas e impuestos, pero es evidente que la salida de aumentar los gravámenes sobre la riqueza existente es inconveniente y hasta peligrosa y contraproducente. Ello no haría más que ir en contravía del impulso productivo, al desestimular la actividad económica de la ciudad dónde la presión fiscal ya asciende al 4.5 puntos del PIB regional, adicionales a los 16 puntos que consumen los impuestos nacionales. En síntesis, los bogotanos ya aportan una quinta parte del producto regional que producen anualmente al Estado y la retribución de la Nación está en camino de disminuirse en $500.000 millones anuales de aprobarse la reforma del régimen de participaciones que impulsa el Presidente Uribe en el Congreso.
Lo que se requiere entonces, es buscar los recursos nuevos en la participación que le corresponde al Distrito en las valorizaciones del suelo producidas en la ciudad, fruto de sus aportes e inversiones. Lo que exige el reto de desarrollo de Bogotá es gravar la plusvalía en la riqueza futura y no aumentar las cargas de la riqueza existente.

LA PLUSVALÍA URBANA

Ya lo había dicho el profesor Lauchlin Currie cuando propuso estimular la urbanización a comienzos de los años setenta. La infraestructura para acoger la migración del campo y el crecimiento vegetativo de la población urbana provendría de captar la proporción de la valorización de la tierra generada por el conjunto de la sociedad, por la reglamentación de los usos del suelo y por las inversiones públicas. Proponía entonces, como lo proponemos ahora, que la Ciudad grave esa parte de la nueva riqueza producida no por la actividad e inversión de su dueño, sino por la concurrencia de los aportes que ofrece el Estado y la sociedad en su conjunto. De los años setenta a esta parte, se incorporaron unas 100 mil hectáreas de tierras rurales al perímetro urbano, multiplicando su precio, sin que sus propietarios hubiesen retribuido al Estado, siquiera una pequeña parte de la plusvalía producida por el nuevo uso asignado por la potestad pública, por la expansión de la capacidad instalada en materia infraestructura y servicios ni por el aporte de la sociedad en su conjunto comprendido en el tamaño del mercado y la oferta concentrada de mano de obra, entre otros.

Pero no se trata solamente de los valores que produce la urbanización de la tierra, se trata también de los beneficios que genera contar con el servicio de acueducto más importante y confiable, no solo del país sino tal vez de toda América Latina o de los servicios de energía eléctrica, edificados y desarrollados con el esfuerzo de todos los bogotanos. O una infraestructura en vías y transporte o de la telefonía que con todas las dificultades de la competencia se mantiene y abre paso y sirve al progreso general de la ciudad. Sin estos servicios básicos, en proceso de superación y de ampliación permanentes, sería imposible abrir las compuertas para la ciudad productiva y competitiva que estamos construyendo. Y quienes se beneficien directa o indirectamente de los aportes tangibles que le entrega la ciudad a los urbanizadores, empresarios y propietarios presentes y futuros, tienen la obligación de retribuir proporcionalmente a la ciudad para que esta pueda mantenerse y proyectar su desarrollo.

No tenemos que escoger entre profundizar la inversión social o construir la infraestructura y los servicios de la competitividad. Podemos hacer ambas cosas si todos aportamos en la medida de los beneficios que recibimos. Lo que la ciudad produce colectiva y socialmente no puede tener apropiación individual. Todos aportamos, todos recibimos, todos debemos comprometernos con el futuro multi-productivo de la ciudad.

EL SEGUNDO PISO DEL SUELO URBANO

La tierra de Bogotá se agota rápidamente. Al ritmo presente, en el año 2010 no quedará tierra disponible. Para satisfacer las necesidades de crecimiento, Bogotá cuenta con dos opciones. De una parte, invadir, como se desprende de la propuesta de Enrique Peñalosa, con su crecimiento las tierras rurales de los municipios vecinos, siguiendo el mismo patrón de apropiación privada de la valorización producto de la urbanización; o, por la otra, generar el “segundo piso” del suelo urbana, densificando mediante proyectos especiales la ocupación del territorio al interior del perímetro urbano. Ello se logra mediante el ejercicio de la potestad constitucional de normar los usos del suelo y la aplicación, como vía de financiamiento de los megaproyectos urbanos, el cobro de la participación en la plusvalía del suelo establecido por la Ley 388 de 1997 y reglamentado para Bogotá por el Acuerdo 118 de 2003 lo cual le permite a la administración distrital recuperar hasta un 50% del incremento del precio de la tierra debido a cambios normativos, a partir del año 2005.

En desarrollo de esta posibilidad de cobro de las plusvalías urbanas, la opción de generar, vía normatividad, un “segundo piso” de suelo urbano y la incorporación de las pocas tierras restantes como las del Nuevo Usme, producirá la misma valorización que se generó al copar el primer piso de la ciudad, con la diferencia de que ahora si estaría en el Gobierno Distrital una fuerza política dispuesta a captar la segunda ronda de plusvalía urbana en beneficio de la ciudad en su conjunto.

En esta oportunidad, obraremos con previsión y el máximo de responsabilidad exigible, con un criterio de compromiso, serio y fiable con la ciudad. Esa nueva valorización de la tierra urbana la compartirán todos los que intervienen en su generación mediante la aplicación del sistema de cargas y beneficios, estrictamente aplicado para captar a favor de la ciudad los recursos que el Distrito requiere para hacer su aporte a la convivencia, a la materialización de los derechos humanos y sociales de los bogotanos, a la concreción de los proyectos estratégicos para afianzar la competitividad de la ciudad y al impulso activo de la productividad del sector privado para que pueda competir, crecer y responder al reto de ofrecer las oportunidades de trabajo de calidad que se requieren para reducir progresivamente la brecha entre las dos ciudades, entre los que todo lo tienen y los que casi todo les falta.

UNA MIRADA SOCIAL Y COMPETITIVA DE BOGOTÁ

Bogotá, al igual que el país, ha sido caracterizada por un desarrollo desigual que nos ha dividido en dos ciudades: La Bogotá moderna, próspera y dinámica y la Bogotá rezagada y segregada socialmente en asentamientos precarios y que se debate en un círculo vicioso reproductor de desigualdad, pobreza, exclusión y desesperanza. El sector informal o tradicional sirve de colchón o válvula de escape a la incapacidad del sector moderno de proveer las oportunidades de trabajo adecuadamente remunerado, necesario para incorporar a la actividad productiva una significativa parte de la población económicamente activa. Nuestro reto como país y como ciudad es superar esa dualidad, desatando un desarrollo productivo sostenible fincado en la corresponsabilidad del gobierno y de todos los estamentos sociales en su realización.

EL DERECHO A LA CIUDAD

El objetivo estratégico del planteamiento de ciudad que propongo a los bogotanos y bogotanas a través de mi partido, el Polo Democrático Alternativo, es el de integrar esas dos ciudades, creando las condiciones políticas y económicas para incorporar a los conciudadanos que se debaten en el desempleo, el subempleo y la informalidad, a las corrientes productivas y a la vida política, cultural y social de nuestra Ciudad. La responsabilidad política y moral del Polo Democrático Alternativo es la de hacer de Bogotá una sola ciudad en imagen y semejanza del proyecto de sociedad que queremos para toda Colombia. Una sociedad libre del hambre, una sociedad cohesionada y participante, una sociedad que dignifique al ser humano con la garantía de todos y cada uno de sus derechos. En síntesis, el derecho a la ciudad en todas sus dimensiones.

En función de este objetivo estratégico planteamos la siguiente mirada social y competitiva de Bogotá.

MODELO PRODUCTIVO INCLUYENTE Y SOSTENIBLE

Nuestro sector productivo en la actualidad es fiel reflejo de las dos ciudades en que vivimos: un sector moderno, con empleos formales, remuneraciones decorosas, valor agregado y productividad y un sector informal rezagado que sirve de pararrayos a la crisis social. Ha llegado el momento en que el Gobierno Distrital se convierta en impulsor del desarrollo económico regional con acciones destinadas a estimular directamente el desarrollo económico y a diseñar, en concertación con el sector privado y los representantes de las organizaciones sociales organizadas, un modelo productivo que privilegie los servicios e industrias intensivos en capital de trabajo en la forma de empleo calificado, con sus correspondientes megaproyectos estratégicos, capaz de remontar la brecha entre las dos ciudades, la moderna y pujante y la informal y deprimida.

Queremos una Bogotá con las antenas puestas para el desarrollo económico. Queremos una Bogotá turística, para el ocio y para los negocios, abierta al mundo y a toda Colombia. Queremos una Bogotá productiva, capaz de reducir al máximo los índices de miseria, hambre y desocupación. Sin abandonar el apoyo material a la gente que se acuesta con hambre, me propongo trabajar hasta dónde sea posible para crear las condiciones favorables para una Bogota internacional, pero también orientada al mercado nacional; para una Bogotá industrial, capaz de sobrevivir la nueva apertura comercial del TLC; para una Bogotá exportadora y suministradora de servicios médicos y educativos especializados a la creciente demanda nacional e internacional; para una Bogotá de emprendedores, apoyados por las instituciones distritales.

LA PLUSVALÍA: NUEVOS RECURSOS PARA EL DESARROLLO

Desarrollar y convertir a Bogotá en una ciudad diversificada, multi-productiva y competitiva, que a la vez que profundice la inversión social, sea capaz de abrirle una brecha a la dependencia, al desempleo y la pobreza, no puede lograrse lograr con un simple movimiento mágico de la varita de los milagros de Harry Potter. Para una empresa de esa proyección y envergadura, necesitaremos esfuerzos muy grandes y un nivel elevado de comprensión por parte de todos los sectores sociales que la integran, sobre las necesidades del futuro de nuestra capital; además de unos recursos económicos inmensos que la ciudad no posee en la actualidad.

¿De dónde podríamos sacar esos recursos? La lógica formal podría conducirnos a pensar que tendríamos que acudir a elevar tarifas e impuestos, pero es evidente que la salida de aumentar los gravámenes sobre la riqueza existente es inconveniente y hasta peligrosa y contraproducente, al desestimular la actividad económica de la ciudad dónde la presión fiscal ya asciende al 4.5 puntos del PIB regional, adicional a los 16 puntos adicionales por concepto de impuestos nacionales. En síntesis, los bogotanos ya aportan una quinta parte del producto regional que producen anualmente al Estado. Lo que se requiere entonces, es buscar los recursos nuevos en la participación que le corresponde al Distrito en las valorizaciones del suelo producidas en la ciudad, fruto de sus aportes e inversiones. Lo que exige el desarrollo competitivo de Bogotá es gravar la plusvalía en la riqueza futura y no la riqueza existente.

No tenemos que escoger entre hacer inversión social o construir la infraestructura de la competitividad. Podemos hacer ambas cosas si todos aportamos en la medida de los beneficios que recibimos. Lo que la ciudad produce colectiva y socialmente no puede tener apropiación individual. Todos aportamos, todos recibimos y todos debemos comprometernos con el futuro multi-productivo de la ciudad.

APOYO A LA MUJER, EN ESPECIAL A LA MUJER CABEZA DE FAMILIA

Me propongo trabajar conjuntamente con el Concejo de Bogotá para la creación de un fondo para apalancar créditos pequeños, con bajas tasas de interés para financiar las actividades creativas y productivas de las mujeres, a través de las organizaciones sociales o financieras que emulen el espíritu y la práctica del Banco de los Pobres del Premio Nobel de Economía, Muhammad Yunus.

EDUCACIÓN Y DE CALIDAD Y FORMACIÓN TÉCNICA

El compromiso es de mantener y aumentar presupuesto de educación para garantizar las coberturas totales logradas por Lucho Garzón. La prioridad se enfocará hacia el mejoramiento de la calidad de la educación, calificando al equipo de docentes distritales mediante especializaciones en pedagogía de punta. Con ello se buscará garantizar a los jóvenes de las clases populares las mismas oportunidades que las que ofrecen los mejores colegios privados de la capital de la República. La educación ofrecida por el Distrito se complementará con la creación de una red de institutos de formación para el trabajo para ofrecer en los planteles distritales, carreras técnicas y tecnológicas intermedias par preparar a los bachilleres para enrolarse en el mercado laboral de la ciudad en áreas de remuneraciones de calidad. Para ello habrá una concertación de requerimientos con el sector productivo.

POR EL RESCATE DE LA “SALUD PÚBLICA”

El concepto de “Salud Pública” salió del léxico oficial por culpa de la Ley 100 que volvió este derecho fundamental un negocio. El gobierno de Garzón lo ha reintroducido gracias al Programa Salud a su Hogar que busca llevar atención médica básica a quienes carecen de cobertura por no hacer parte del régimen contributivo o subsidiado. Me propongo impulsar con mayor énfasis este programa para llegar al 100% de los sectores desprotegidos y más vulnerables de la población, así como lograr cero paseos de la muerte en los hospitales de Bogotá, sancionando drásticamente a clínicas y centros asistenciales que no atiendan primeros auxilios y urgencias. Simultáneamente y a través de la concertación con la Nación y la Gobernación de Cundinamarca buscará reabrir el Hospital San Juan de Dios y fortalecer el Materno Infantil. Estos centros asistenciales harán parte de la Ciudadela Hospitalaria que será centro de exportación de servicios y desarrollo científico, con lo cual se promoverán proyectos productivos para los profesionales de la salud.

OFERTA DE SUELO URBANO RENOVADO

A semejanza de lo programado con la Operación Urbanística Nuevo Usme, con la oferta de suelo urbanizado mediante el sistema de la redistribución social de plusvalías propongo que el Distrito lidere la estructuración de proyectos de renovación urbana que densifiquen e integren usos habitacionales con usos productivos en áreas deterioradas de la ciudad. El objetivo es el de mejorar la calidad de vida de los habitantes de dichas áreas, respetando su derecho a permanecer el entorno, pero reordenándolo para suministrar mejores especificaciones de vivienda y servicios públicos a la vez que oportunidades de empleo, localización de empresas e integración social. Esta modalidad de renovación urbana, que incluiría la distribución tanto de las cargas como de los aprovechamientos urbanísticos, permitiría a la administración pública obtener parte de los terrenos re-urbanizados en contraprestación por la ejecución de las obras de mejoramiento y de infraestructura a manera de financiación del proyecto. Aplicado, por ejemplo, a sitios como el entorno del Aeropuerto El Dorado, un proyecto de esta naturaleza, concertado con los propietarios de la tierra y el sector privado, permitiría un mejoramiento de las condiciones de vida de los moradores y la valorización de sus propiedades, a cambio de una redistribución de los usos y destinos de los terrenos, dejando áreas libre para espacios públicos así como para la localización de empresas y servicios compatibles y complementarios del Aeropuerto.

CIUDADELA DE LA SALUD

Trabajaremos en función de la creación de una ciudadela hospitalaria que ofrezca los mejores servicios de salud especializada a los colombianos y a los extranjeros, valorando en alianzas estratégicas con la comunidad médica y asistencial, las capacidades científicas de los profesionales en cirugía estética, reconstrucción odontológica, etc. Promoveremos con el sector privado un proyecto de infraestructura pública y privada que la convierta en faro de atracción para la demanda nacional e internacional de nuestros servicios médicos especializados, que apuntalen la investigación y desarrollo científico en las especialidades médicas. El proyecto se estructurará, igualmente, mediante la aplicación de sistema de cargas y beneficios y la captación tripartita (propietarios, empresarios y Distrito) de la plusvalía que se genere.

CORABASTOS

Dentro de los proyectos urgentes que requiere la Bogotá competitiva es el de la modernización de Corabastos, la central de distribución de alimentos de la ciudad que es de propiedad compartida con la Nación, la cual ha anunciado su deseo de vender su participación. Se trata de una infraestructura básica para la seguridad alimentaria pues dispone del equivalente de tres días de consumo en caso de cualquier calamidad o emergencia. Con todo, debe ser actualizada a las modernas tecnologías de conservación de alimentos y convertida en vitrina para la Bogotá Región agroexportadora. Con sus 45 hectáreas de terrenos, el proyecto puede ser organizado con la participación de los comerciantes, los propietarios de Corabastos y las autoridades distritales dentro de la concepción de repartición de cargas y beneficios para su auto-financiación.

SAN VICTORINO

El centro comercial de Bogotá y del país, con importantes extensiones en el comercio internacional, ocupa los terrenos más valiosos de la Capital de la República. Su entorno, no obstante, refleja un deterioro incompatible con la visión de competitividad que exige la inserción de la economía bogotana en el comercio internacional. Al lado del Parque Tercer Milenio que costó $150.000 millones, debe adelantarse un proyecto de renovación urbana que recupere para la ciudad esa inversión que habría podido financiarse dentro del proyecto integral que ahora se propone. San Victorino se convertiría con un diseño incluyente de todas las expresiones del comercio citadino, incluida la informal y en vitrina de la ciudad comercial abierta al país y al mundo.

SISTEMA INTEGRADO Y TARIFARIO DE TRANSPORTE

En materia de movilidad, se contempla un sistema integrado de transporte tanto física como tarifariamente que pasa necesariamente por la construcción de un Metro, cuya financiación será consensuada con el Gobierno nacional, el Concejo Distrital, los transportistas y las fuerzas empresariales y sociales organizadas de Bogotá Con ello se obtendrá un sistema digno de transporte que contribuirá a reducir los niveles de contaminación, mejorar la salud de los bogotanos y la competitividad de la ciudad. Este sistema integrado irá acompañado con acciones contundentes para el mejoramiento de la malla vial de la ciudad. En cuanto al desarrollo de Transmilenio, se propone modificar la III Fase, para lo cual se ejecutará una “línea social” que conecte a Soacha a través de la Avenida Boyacá o la 68, lo que permitiría integrar el sur con el norte de la ciudad.

BOGOTÁ RESPIRABLE

No se puede defender el derecho a la vida, sin defender en forma activa y contundente la naturaleza, las fuentes de agua, los ecosistemas, el aire que respiramos. La política pública estará dirigida a potenciar la defensa de los recursos naturales del Distrito y la recuperación del Río Bogotá y el aprovechamiento de las basuras con acciones concretas para mejorar técnicamente la recolección, reciclaje y tratamiento de deshechos a través de un Plan Maestro de Basuras. Igualmente se invertirán recursos para arborizar toda la ciudad con el propósito de contribuir al mejoramiento del aire. Adicionalmente, se construirá el Sendero Ecológico por los cerros orientales, como proyecto lúdico y de protección.